La universidad perderá hasta el 15% de docentes por las limitaciones para contratar (La Vanguardia 08/07/2014)

Consecuencias de los recortes en el sistema universitario | Ante la falta de nuevas plazas, la situación de los profesores se precariza aún más

Los recortes en la universidad han conllevado efectos tan duros como evidentes: dificultades de los estudiantes para poder hacer frente a unas matrículas cada vez más altas y para cumplir los umbrales académicos más estrictos de las becas, así como la caída a plomo de los recursos dedicados a la investigación. Pero también comienzan a alzarse voces que alertan sobre otros aspectos más soterrados e igualmente preocupantes que están acarreando las severas restricciones en la contratación de docentes.


La práctica ausencia de plazas (de funcionarios o para contratados fijos) está produciendo el encogimiento del cuerpo docentes, su paulatino envejecimiento, mientras se congela o, en el peor de los casos, se esfuma la carrera profesional de millares de profesores e investigadores. La clave está en la tasa de reposición, es decir, la proporción de contrataciones estables que se pueden hacer para cubrir a los que se jubilan. Desde el 2010, con las medidas de ajuste del gobierno de Rodríguez Zapatero, en educación sólo se cubre una de cada diez vacantes por jubilación.

La preocupación en los campus de toda España es evidente. “De persistir la situación -advierte el presidente de los rectores, Manuel López-, la universidad habrá perdido en pocos años hasta el 15% de su profesorado”. Estos cálculos responden a un informe que prepara la CRUE para evaluar el impacto de los recortes. “Posiblemente la restricción en la contratación es la medida que más afecta a la gestión universitaria y que puede crear más problemas a largo plazo”.

“No hay relevo generacional”, advierte Julio Serrano, responsable de universidad e investigación de CC.OO. “La prohibición de sacar nuevas plazas hace que los contratados doctores (en Catalunya, profesor lector), al agotar el máximo de los cinco años de vinculación laboral, no puedan optar a un puesto de titular o al menos a un contrato estable”.

“Está todo cerrado. No hay oportunidades”, denuncia en la misma línea el profesor Àngel Cebollada, presidente de la junta de personal docente e investigador de la Universitat Autònoma (UAB). En la UAB, señala Cebollada, con una plantilla docente de 2.000 profesores, únicamente se han convocado 10 plazas de lector. En Catalunya, más de 400 profesores e investigadores acreditados para optar a una plaza fija están a la espera de convocatorias que no llegan. Mientras, el programa de atracción de profesorado excelente Serra Húnter sigue paralizado, por discrepancias entre la Generalitat y el Ministerio de Hacienda. “Se está produciendo un vacío generacional, que lo pagaremos de aquí a 20 años”, señala Cebollada.

Francisco Pérez, responsable del U-Ranking -clasificación de universidades españolas impulsada por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie)-, destacaba hace unas semanas el envejecimiento de los docentes como uno de los principales peligros a los que se enfrenta la enseñanza superior en esta época de crisis, ya que puede poner en cuestión factores fundamentales como la calidad, la innovación y la capacidad de adaptación.

Los datos sobre el perfil de los docentes universitarios no son halagüeños (váse el gráfico). En el campus, gran parte de los profesores tiende a peinar canas. Según la estadística más reciente del Ministerio de Educación, en el curso 2012-2013 el 45% de los profesores de las universidades públicas ya superaba los 50 años.

No sólo los que se han formado, han hecho la tesis, han completado su perfil académico en el extranjero y han acreditado su experiencia en las agencias de calidad correspondientes ven cómo las oportunidades de enseñar e investigar, gracias a un primer contrato de larga duración, se están evaporado. Además, advierten las fuentes consultadas, se está produciendo de rebote un tapón que impide a los recién graduados iniciar su carrera docente en la universidad.

Serrano explica además que las universidades se ven abocadas a poner parches para tratar de mantener en plantilla echando mano de figuras muy precarias: surgen los contratos de doctor interino, disminuyen los de a tiempo completo, y otros se convierten en seudoprofesores asociados, con cargas de docencia de apenas tres horas a la semana y sueldos que no llegan a los 600 euros. En resumen, señala Cebollada, “la precarización es cada vez mayor”.

López se suma al resto de los rectores para reclamar que se revisen las medidas de ajuste: “Controlemos el gasto, pero déjennos contratar. Se trata de una política de efecto estratégico. La carrera está cortada. No hay promoción interna, será difícil que sigan actualizándose y eso repercutirá indudablemente en la calidad de la docencia y la investigación”.

Leer más: http://www.lavanguardia.com/vida/20140708/54411671769/universidad-perdera-docentes-limitaciones-contratar.html#ixzz376ZRVYdi

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